Regreso al templo del cocido madrileño, regreso a una importante esencia de la historia de Madrid. Lhardy renace de las que parecían hace pocos meses sus cenizas definitivas, pero ha querido el destino que gente con corazón y emoción lo salvaran de una muerte segura, al grupo Pescaderías Coruñesas es a quien debemos poder seguir viendo esta fachada, y no saben cuanto se lo agradezco personalmente, aquí está parte de mi infancia, juventud, mi vida en resumen.

La elegancia de la alta burguesía se dibujaba ya entonces en el diseño de la inconfundible fachada de Lhardy, construida con madera de caoba de Cuba, como símbolo de las que fueron nuestras provincias de ultramar, inalterable en el tiempo, símbolo de nuestro Madrid por el que pasan personas de todo el mundo parándose a mirar con curiosidad, es en suma un monumento de nuestra ciudad.

Muchas joyas atesora este edificio en sus paredes, sus consolas, sus muebles… pero pocos saben que este restaurante abierto en 1839 fue el primero del país en tener una carta escrita, ya lo decía Azorín, «No se puede concebir Madrid sin Lhardy».

Aunque la nueva dirección pretende hacer cambios para mejorar las instalaciones y adaptar el local a los tiempos actuales, se pretende mantener todo su sabor, historia y pátina original. Se mantienen sus eternos mostradores enfrentados y el espejo al fondo, sobre la consola que sostiene la “bouilloire” y la fina botillería proyectada por Rafael Guerrero.

Los comedores, Salón Isabelino, Salón Blanco y Salón Japonés, conservan los revestimientos de papel pintado de la época; las chimeneas, guarniciones y ornatos, citados en las obra de Galdós, Mariano de Cavia, Azorín o Ramón Gómez de la Serna.

En mesa, conserva el clasicismo de siempre vajilla, cubertería, cristalería…

En la dirección de sala Pascual Fernández Copé, manejará los designios del día a día de Lhardy. Pascual se incorpora al proyecto después de la gestión realizada en el Restaurante Sinsombrero y posteriormente en The Chapel by Sinsombrero.

Y en su sitio tan tradicional no voy a faltar a mis tradiciones, empiezo con mi Tío Pepe en copa.

El día que fui la primavera nos regaló lluvia y bajó la temperatura en Madrid, así que perfecto para un Cocido madrileño que tanto nombre ha dado a este establecimiento. Comienzo con la `Sopa con fideos cabello de ángel´, y bien saben los que me conocen que no soy de sopas pero en esta ocasión la disfruto y mucho.

Finalizada la sopa llega el `Foie del Ampurdán en escabeche´, una delicadeza que hay siempre que probar, para algunos imprescindible acompañamiento para el cocido.

A continuación es el momento para lucir el servicio en sala, a dos manos el equipo de sala presenta el compango del cocido…

Las grandes bandejas inician la marcha con el imprescindible `Garbanzo Pedrosillano de Castilla La Mancha´, con sus `Verduras (repollo, patata y zanahoria) de Carabaña´, su `chorizo de León, morcilla de cebolla de Baeza, longaniza trufada de cerdos de Euskal Txerri, tocino ibérico, morcillo de buey gallego, tuétano de vaca gallega, jamón ibérico de Huelva,  costilla ibérica de Sierra de Villuercas y relleno de cocido de ropa vieja´. Todo un espectáculo que ha mejorado notablemente de la última vez que vine, ahora el producto busca la calidad, una mejora indiscutible. Creo que Lhardy retomará la fama del pasado si este es el camino a seguir.

La carta de vinos de Lhardy mantiene grandes clásicos y supongo que se modernizará con el tiempo ya que el mercado pide en este aspecto evolucionar, me decanto por un Martínez Lacuesta Reserva 2010 con cuerpo para acompañar el cocido, elaborado con las variedades Mazuela, Graciano y Tempranillo, regala en nariz notas especias dulces, de café, chocolate y su característica fruta madura.

El momento final de la comida llega con otra puesta en escena en sala, al gusto de los buenos tiempos…

… es el momento del `Souflé Lhardy´, me fascina este postre y me agrada que se pueda seguir disfrutando en Madrid, marcado en mi infancia, nostalgia y recuerdos que aún podemos seguir viviendo en estos templos de la gastronomía madrileña.

Un día tan especial lo tenía que acompañar con grandes amigos así me acompañaron el actor y humorista Isidro Montalvo, la estrellas del Rock Ramoncín y la institución del periodismo deportivo Iñaki Cano, en la foto junto a Pascual.

Para el recuerdo queda esta foto en mi sala preferida, el Salón Japonés, es aquí donde se desarrollaron toda suerte de conspiraciones y conciliábulos. Aquí se decidió el nombramiento de don Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República. Conserva también recuerdos más frívolos, como el de la seductora cupletista Consuelo Bello “La Fornarina”, o de La Fornarina, que había triunfado en un teatrito que también se llamaba El Salón Japonés, le gustaba reunirse en este comedor de Lhardy con sus amistades.

Gracias por mantener la historia de Madrid!!!!!

 

Restaurante Lhardy

Carrera de San Jerónimo, 8 – 28014 Madrid
Teléfono: (+34) 915 213 385 / (+34) 915 222 207
Email: lhardy@lhardy.com